La conciencia humana

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A∴ O∴ M∴

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A L G D G A D U
Universi terrarum orbis
summi architectonics ad
gloriam ingentis
Ordo ab Chao

La consciencia es la presencia de Dios en el hombre” Victor Hugo

Me toca hablar de “la conciencia humana”. Esto me deja perpleja, porque el mismo titular parece presuponer la existencia de otro(s) tipo(s) de conciencia no humana(s) ; presupuesto que me incomoda enormemente porque, para mí, Todo es Uno (1), no existiendo la separación, aunque nuestros sentidos parezcan afirmar lo contrario. Porque, a nivel atómico, ya sabemos que todo es vibración, energía, que los físicos cuánticos describen como campos y/o partículas. Es más, sabemos también que la intención del observador influye sobre lo observado y que, por consiguiente todo es información, todo es consciencia (2), consciencia informada por la intención.

Por eso prefiero hablar de niveles de consciencia o de circuitos de consciencia, en un intento de aprehender lo que pueda corresponderle a la consciencia humana en constante transformación y expansión desde que el hombre es hombre.

Veamos primero la etimología de la palabra. En el origen, los eruditos eran a la vez sacerdotes o iniciados, y sabios. Es decir que la religión, en su sentido de re-ligare, y la ciencia, avanzaban a la par. Esto es precisamente lo que nos sugiere la etimología de la palabra con-ciencia cuyo origen latín es cum-scientia ; porque el prefijo cum latín expresa la reunión, la simultaneidad, la identidad, y la palabra scientia, el saber, el conocimiento.

Sabiduría y Ciencia aparecen pues íntimamente unidas en la palabra conciencia hasta el punto de que el saber aparece como condición sine qua non para que exista la consciencia.

Ya lo dijo Rabelais, en el siglo XVI : “ciencia sin conciencia, no es más que ruina del alma”. Y ya estamos viendo cuan desalmada es la ciencia cuando actúa a ciegas, de espaldas a toda reflexión ética y moral.

Respecto a la ortografía de la palabra.

El español admite dos tipos de escritura [consciencia o conciencia], una con “s” y otra sin “s”. El diccionario de la Real Academia no establece una clara diferencia entre ambas formas y sabemos que en otros idiomas, como en el francés, en el inglés o en el portugués, solo existe una manera de escribir la palabra, y esta incluye la “s” (3).

Sin embargo el filosofo ruso Piotr Ouspensky (4), discípulo de Gurdjieff, establece una distinción. Sitúa la conciencia (sin “s”) en el nivel de la personalidad y la consciencia (con “s”) en el nivel de la esencia, del ser. Y dirá que es mediante la voluntad como el ser humano alcanzara su libertad que es la consciencia, “el ser humano consciente”, “el que conoce su esencia”. Dice así : “Conciencia significa voluntad. La palabra conciencia significa una combinación de todo el conocimiento, pero también significa voluntad, y voluntad significa libertad…y no deja de ser curioso que la misma lengua rusa, utilice la misma palabra para designarconciencia” y “libertad”. La conciencia trabaja más en el lado intelectual y la consciencia en el lado moral (es decir emocional, une las emociones entre sí). La consciencia ayuda a un hombre a darse cuenta de lo que está bien y de lo que está mal en su propia conducta. La consciencia está en la esencia, no en la personalidad. Y la meta es llevar al hombre a la consciencia”.

Queridos Hermanos, me tomare entonces la licencia, de aquí en adelante, de escribir la palabra consciencia con “s”. Explico el porqué.

Primero, y teniendo en cuenta la definición que nos ofrece Ouspensky, porque el ser humano es mucho más que su personalidad.

Segundo, por fidelidad a la etimología que nos permite un mayor acercamiento a las fuentes. Esa “s”, no sobra. Es la letra shin hebrea, asociada al fuego y asignada al Juicio en la claves 20 del Tarot (5), y “representa el poder que mata a la falsa personalidad y a su sentido de separabilidad”. Más claro ¡imposible !

Tercero, y también por cuestiones simbólicas, porque esa “S”, colocada entre el prefijo “con” y el sustantivo “ciencia” se asemeja fuertemente al caduceo de Hermes. Su mismo trazado sugiere vibración y movimiento descendente de una Ciencia Creadora o de una Fuerza Creadora Inteligente, luego consciente, siempre pujante, que baja de lo alto y que justo acaba esbozando una fase ascendente en el último tramo de su trazado. Deteniéndose de repente en esta subida, parece sugerir que ahora somos nosotros, como humano, los que debemos completar el tramo ausente. También, con un poco de imaginación, esa “S”, bien podría parecerse a un 8 incompleto, sin cerrar, y “el 8 significa también ritmo, ciclos alternativos de involución y evolución…representa también el hecho de que las formas opuestas de expresión (todos los pares de opuestos) son efectos de una misma Causa (Is. 45 : 5-7) (6)

Pero intentemos desentrañar algo más acerca de “la consciencia”.

Lo primero que observo es que la consciencia no puede darse sin un observador pero ¿ quién es el observador y donde esta ? ¿ Quién contempla, al rayar el alba, desde mi balcón alpujarreño, esos delicados amaneceres que inundan de luz la Sierra ? Evidentemente no es el amanecer, no es lo observado. Soy yo o algo en mi capaz de emocionarse. ¿ Son acaso mis ojos haciendo viajar amaneceres a través de los nervios óptico hasta mi cerebro ? Tampoco. ¿ Es mi cerebro ? …pero en el cerebro no hay nadie, en la corteza cerebral no hay nadie. Es más, el neurólogo Dominique Laplane dice : “el cerebro es una caja negra herméticamente cerrada. Y sin embargo todos tenemos la impresión de ser observadores de nuestro mundo. Y es precisamente porque tenemos consciencia, que podemos hacernos estas inevitables preguntas acerca de que es la consciencia.

La consciencia tampoco parece depender de nuestro comportamiento ni de nuestro cuerpo material. La consciencia está siempre presente, sin más. No la vemos pero sabemos que esta…”(7)

Tal vez unos intentos de clasificación puedan aportarnos más luz en este asunto : Algunos autores intentan analizarla, estableciendo “dimensiones”, circuitos o niveles de consciencia como es el caso de Lambert (8) y J. Seatle (9) que reconocen 3 “dimensiones” en la consciencia :

1-. Relacionada al hecho de estar despierto o dormido, atento o distraído.
2-. Relacionada con lo que llega al conocimiento del sujeto : pensamientos, sentimientos, percepciones, sueños, razonamientos…al hecho de tener consciencia de sí mismo, consciencia de lo que nos rodea.
3-. La tercera dimensión remite al significado ultimo de la acción y está relacionada con la consciencia moral.

Otros analizan la consciencia dividiéndola en circuitos o capas, como es el caso de Timothy Leary (10). Laurent Huguelit (11), desarrollara más ampliamente esta intuición, estableciendo, a modo de mapa de ruta, ocho circuitos de consciencia.

Los divides en dos bloques : los 4 primeros circuitos que denomina “circuitos terrestres”, situados en el hemisferio izquierdo del cerebro, y los cuatro siguientes que denomina “circuitos supraterrestres o transpersonales, relacionados con la espiritualidad” y situados en el hemisferio derecho.

Los cuatro circuitos de consciencia terrestres :

1-. Es el circuito raíz, en relación con el cuerpo : lo que como, lo que respiro, mi higiene de vida, mi relación con la naturaleza… Es el circuito que nutre a todos los demás.
2-. El circuito emocional, político-territorial, relacionado con la expansión, la autoestima, nuestro posicionamiento respecto a los demás.
3-. El circuito intelectual o mental.
4-. El circuito resultante de los tres primeros, el socio-sexual, cultural, que es un circuito que compartimos con los demás, un circuito de los colectivos.

Los cuatro circuitos de consciencia supra-terrestres, transpersonales y no ordinarios, relacionados con la vida espiritual :

1-. El circuito energético corporal (magnetismo, Chi…). Es el primero de los ubicados en el hemisferio derecho del cerebro.
2-. El circuito psíquico
3-. El circuito místico-religioso
4-. El circuito cuántico y del Libre Arbitrio, siendo para él, el Libre Arbitrio, la forma más elevada de espiritualidad.

Podría parecer que me estoy alejando del tema que nos ocupa, el de la consciencia humana, pero no lo creo. Porque ¿ qué es lo humano ? ¿ solo su personalidad ? ¿ solo su genética ? ¿ solo lo que nuestros sentidos captan ? ¿ Dónde está la frontera entre lo humano y lo no-humano o espiritual ?

Humana es la procreación pero ¿ Cómo puede saber el ovulo fecundado como debe dividirse, multiplicarse, diferenciarse en partes y asignarle una función especifica a cada una de ellas como la de ser mano, órgano, corazón, etc. ? ¿ Quién es el director de orquesta que dirige la confección del traje, que tras 9 meses de incubación sale triunfante a la luz para descubrir el mundo, su mundo ? Esto es demasiado grande, demasiado hermoso para ser simplemente humano y sin embargo, sin procreación no estaríamos aquí. El ser humano parece albergar, dentro de si un misterio que lo agiganta, colocándolo a la altura de los dioses (12) y este misterio parece tener mucho que ver con la consciencia.

Dios está en todo
adormecido en la piedras
respirando en las plantas
sonando en los animales
y despertando en el hombre” Peter Von Buengner

Preguntémonos ahora cómo funciona la consciencia y, si es posible, que ingredientes utiliza.

Las Tradiciones de todas las culturas lo afirman y, hoy, la cuántica, nos permite entenderlo para que, quien se quiera detener en ello, emancipe así su consciencia de la hipnosis del ego.

A continuación destacare algunas afirmaciones, referentes a cómo funciona la consciencia, de la bióloga y biofísica Jacqueline Bousquet (13) cuyas demostraciones científicas encontraran en sus obras.

Dice así :

Consciencia y energía es la misma cosa. Un electrón es un pensamiento, un concentrado de información. Los átomos no son nada más que un campo de posibilidades de la consciencia. Y es la consciencia la que elige una de esas posibilidades”.

La consciencia es la inteligencia, el principio organizador que hay detrás de cualquier forma. La consciencia es un subproducto del espíritu que se introduce en la materia densa. Es nuestra autoconsciencia la que tiene el mando, la que conduce el vehículo, y la que decide cual será nuestra realidad, utilizando para ello el cerebro como intermediario”.

Los únicos acontecimientos que dejaran su huella solo serán aquellos que han sido fijados por la consciencia. Nuestro ADN es sensible y reacciona inmediatamente a nuestros pensamientos, especialmente si vienen acompañados por emociones, cuyo conjunto toma forma de sentimiento que significa [sentí (lo que siento)-miento (lo mental)]. El pensamiento es el cincel, mientras la emoción es el mazo que esculpe nuestro destino”.

El cerebro no es un productor sino el receptor de la consciencia, y nuestra consciencia algo que lee las ondas. Le damos forma y estructura a las ondas queleemossegún uno parámetros pre-establecidos (14). La consciencia no está localizada dentro de nuestro cuerpo físico. El cerebro es un mero transmisor más que un receptáculo del pensamiento y de la memoria”.

No es el cerebro -que es la forma física mas completa que existe en la tierra -el que crea la consciencia sino la consciencia la que crea el cerebro para su propia expresión. Cuando el cerebro está dañado, esto no significa que se pierda la consciencia, solo quiere decir que la consciencia ya no puede utilizar esta forma para entrar en esta dimensión. No podemos perder nuestra consciencia puesto que es la esencia de lo que somos”.

Cualquier encarnación implica, no solo la muerte ineluctable de la forma física sino también la supervivencia de los campos de formas que contienen los imponderables, entre ellos el psiquismo. Una forma se encierra siempre en la forma que le corresponde y, siendo el ser el resultado de su saber, si este ultimo cambia, el ser cambiara automáticamente su forma. Este es el origen de la palabra conocimiento que significa nacer-con”.

Las consecuencias son obvias :

– el pecado es la ignorancia.
– Cosechamos lo que sembramos. Y esta es la clave de nuestra dependencia respecto al mundo físico, el cual informa sin cesar nuestras estructuras, y nos coloca en el lugar que nos corresponde en función de las vibraciones que son las nuestras. Esto permite comprender que recibamos siempre aquello que hemos generado”.

Los humanos experimentaran en su vida aquello que han deseado para los demás. Esta es la ley de acción – reacción basada en la resonancia. Efectivamente, para lo cósmico, no existe lo fragmentado, la consciencia es UNA y se expresa a diferentes niveles, y todas las palabras de la Escritura nos interpelan a la luz de esta ley mecánica del universo : “Con la misma vara que midas serás medido”, “a sus frutos los conoceréis”, “la verdad os hará libres”, etc.”

Paralelamente, descubrimientos recientes de los neurocientificós añaden mas datos acerca de como recibe la información la consciencia. Afirman nada menos que la consciencia no solo tiene que ver con el cerebro sino también con el corazón, y que el corazón también tiene cerebro. Nos dice así Doc Childre : “El corazón tiene su propio cerebro que es inteligente, intuitivo, consciente. Con sus más de 4000 neuronas, es un oscilador de cristal líquido… Su campo electromagnético es el más fuerte de nuestro organismo (el corazón crea un campo electromagnético de 0.0005 mG (milli Gauss), y el cerebro solo uno de 10-6 mG) y existe un sistema de comunicación constante y de doble dirección entre el cerebro y el corazón. Observaciones en laboratorio demuestran que, si estamos centrados en nuestro corazón, entonces nuestras emociones son coherentes”. (15)

De modo que pensamiento, sentimiento y emoción son la clave de lo que atraemos a nuestra vida. Saberlo, ser consciente de ello y practicarlo, parece ser una interesante clave en el sendero ascendiente del conocimiento y de la consciencia humana, que parecen venir a ser lo mismo. Así nos lo ensena igualmente el Árbol de la Vida (16) a propósito de la discutible undécima Sefirá Daat, relacionada con el conocimiento, y sobre la cual no me extenderé.

Pero ¿ podríamos ir mas alla ?, preguntarnos ¿ de qué está hecha la consciencia y como viaja ? Supongo que si nos podemos hacer estas preguntar es porque deben tener respuestas. Por ahora no están a mi alcance. Solo me surgen algunas sospechas y están relacionadas con los elementos fuego (17) y agua (18), y con las fuerzas magnéticas (19).

Al fin, también podemos preguntarnos : ¿ cuál será la intencionalidad, el propósito de la consciencia ? Me gusta pensar que somos la forma en que el Gran Arquitecto experimenta una porción particular de su Universo y que somos, por así decirlo, su microscopio. ¡ Una enorme responsabilidad !

También me gusta pensar que hemos venido aquí a aprender a ser creadores y, por lo que podemos comprobar, las cosas no nos están saliendo del todo bien y por eso se derrumban… o tal vez, en este amanecer de la Era de Acuario, que nos está trayendo un nuevo tipo de energía, sea la consciencia humana la que ha llegado a un punto en su evolución que necesite ya salir de la crisálida para convertirse en mariposa. ¡Y nadie ha dicho que eso no dolía !

Notes :

1 Ya hablaba Planck, padre de la teoría cuántica, en 1944, de “La mente consciente e inteligente, matriz de todo lo visible”.
2 * “El Campo unificado (que algunos llaman Dios) es el único campo de inteligencia universal, un océano de inteligencia, un océano de existencia que está a la base de todo, espíritu y materia y todas las fuerzas del universo. Y las mal llamadas partículas son solo ondulaciones en este océano de existencia”. La consciencia y la teoría del campo unificado de las supercuerdas, John Hagellin, Profesor de Física cuántica. Investigador en el Laboratorio Europeo para la física de las Partículas (CERN). http://www.hagelin.org/
* Ver también los trabajos de Jacqueline Bousquet. http://www.arsitra.org/yacs/sections/view.php/24/documents-jb
3 Conscience, en francés. Consciousness, en inglés. Consciencia, en portugués.
4 Ouspensky. La Consciencia. Una búsqueda de la verdad. Editorial Humanitas, Barbera del Valles-Barcelona, 2006.
5 “Asociada al fuego y asignada al juicio, la letra shin, que significa diente, y cuyo valor numérico es 300, sugiere mordacidad, agudeza, manifestación activa. Podemos entender esta letra como un símbolo del poder que destruye las limitaciones de la forma, del mismo modo que los dientes trituran la comida. Como colmillo de la serpiente, representa el poder que mata a la falsa personalidad y a su sentido de separabilidad”. Paul Foster Case. El Tarot. Una clave de la Sabiduría Eterna. Builders of the Adytum, Los Angeles California, p.191.
6 Paul Foster Case. Op. Cit.
7 Dominique Laplane, neurólogo, antiguo director del hospital de la Pitié Salpêtrière de Paris y profesor emérito de la Universidad Paris VI La conscience est-elle une composante de l’Univers ? Université Interdisciplinaire de Paris. http://uip.edu/
8 J F Lambert. Cerveau et conscience : bilan et perspectives. Academie des Sciences Morales et Politiques. http://www.asmp.fr/travaux/index.htm
9 J R Searle. Le mystere de la conscience (trad. franc.), Odile Jacob, 1999.
10 Timothy Leary, Info-Psychology, 1989, New Falcon Publishing.
11 * Laurent Huguelit, Les Huit Circuits de conscience. Marzo 2012, MaMa Editions, Paris * Entrevista : « Les Huit Circuits de conscience » de Laurent Huguelit – Salon du livre de Paris 2012 : http://www.youtube.com/watch?v=2pU9td4wfT0&feature=relmfu
12 La Biblia : “Vosotros sois dioses” : Salmo 82 : 6 y Juan 10 : 34
13 Jacqueline Bousquet es bióloga, biofísica, ecotoxicóloga e investigadoras del CNRS (Centro Nacional de Investigación Científica) en Francia y escritora. Gran conocedora de la Tradición, establece un paralelismo entre esta y los últimos descubrimientos de la física cuántica. Colabora estrechamente con la Escuela rusa de Copenhaga que se dedica a la investigación en el campo de la ciencia y de la consciencia.

  • Jacqueline Bousquet. Science dans la lumière, Collection Science et Conscience, Saint Michel Editions, 1992. Version electronica gratuita en www.arsitra.org
  • Ver también los trabajos de Jacqueline Bousquet. http://www.arsitra.org/yacs/sections/view.php/24/documents-jb (Destaco la aplicación del estudio de los campos celulares H1, H2 et H3 del matemático Emile Pinel al campo de la biología, entre otros.)

14 Laura Knight-Jadczyk, en su obra La Science antique. Redecouverte des Mythes et de l’Histoire, desarrollará esta misma idea.

15 Doc Childre, Howard Martin, Donna Beech ; L’intelligence intuitive du coeur : La Solution HeartMath. Editions Ariane.
16 En algunos árboles sefiróticos modernos aparece una discutible undécima sefirá llamada Daat. La suelen situar justo debajo de las tres sefirot de cabeza y la relacionan con el conocimiento.
D. Aubier, cabalista de notoriedad, afirma que “Daat no es una sefirá sino que se refiere al nivel de conocimiento adquirido. Es el único término que contiene un ayin (la visión, los dos ojos). Daat es un estado de conocimiento, producto de los agentes sefiróticos anteriores y que lo han producido; este estado de conocimiento cambiara a medida que la verticalidad de la evolución ira actuando sobre los sefirot. Hay cuatro niveles : el nivel intelectual, primer nivel de Daat ; otro experimental que llega hasta Tiferet, la belleza, el nivel simbólico, que será un segundo nivel de Daat ; y la unión a nivel de Yesod va a producir un tercer nivel de conocimiento de Daat, mas definitivo que los demás ; en un cuarto nivel de Daat tenemos a Malkut. Aquí es donde por primera vez aparece la letra Lamed, en la decima sefira, porque es el Reino. Es la suma de las demás sefirot, es la suma de todos los conocimientos que han ido acumulándose desde el comienzo hacia el final. Se ha acabado el ciclo. Dominique Aubier, La Table des Sephirot, DVD, Cine Code, Damville, Francia, 56:00/01:19:00 http://www.dominique-aubier.com/
17 Los científicos están intentando desentrañar los misterios del electrón y siguen buscando la partícula más diminuta de la materia que sospechan estar relacionada con la luz, el fuego.
18 El científico japonés Massaru Emoto ha hecho interesante estudios sobre la consciencia del agua.
19 “El magnetismo esta a la base del universo como responsable de todas las interacciones, puesto que nada puede detener un campo electromagnético. La fuerza magnética viene en primer lugar, después viene la fuerza eléctrica”. J. Bousquet

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